Ponemos en un bowl grande la harina tamizada junto con la cocoa, también tamizada, y agregamos el azúcar y la sal.
Revolvemos y añadimos el aceite.
Ponemos en un bowl, 200 ml de leche y le agregamos una cucharada de jugo de limón y revolvemos, al agregar el limón a la leche de inmediato se va a cortar y ese es el efecto que buscamos.
Después le agregamos el colorante rojo y revolvemos muy bien para que se integre perfectamente a la mezcla de leche y limón.
La mezcla de la leche cortada con el colorante la añadimos a la mezcla de la harina, cocoa, azúcar y sal y revolvemos.
Luego integramos el vinagre y el bicarbonato de sodio, esto lo hacemos poniendo en un bowl pequeño el bicarbonato y le agregamos una cucharada del vinagre blanco o también se puede usar un vinagre de manzana, al unirse el bicarbonato con el vinagre se va a hacer una efervescencia que necesitamos se haga antes de integrarlo a los demás ingredientes.
Agregamos el bicarbonato y vinagre a la mezcla de la harina.
Añadimos los huevos e incorporamos la esencia de vainilla y seguimos batiendo.
Después batimos, con un batidor de globo, todos los ingredientes hasta que se mezclen y quede una masa lisa y algo líquida.
Ponemos la mezcla en los capacillos de cupcakes.
Y los metemos al horno, previamente calentado, por aproximadamente de 15 a 18 minutos con el horno a 180°C.
Podemos ver cuando ya están listos para sacarse del horno, están muy esponjados y si metemos un palillo en el centro de cualquier cupcake, éste saldrá limpio.
Estos cupcakes de red velvet esponjan mucho y si queremos decorarlos se nos complicará si los dejamos así por lo que es recomendable, para emparejarlos, ponerles una charola encima por unos segundos y hacer un poco de presión para lograr que queden parejos y listos para decorarse.